La Nueva Lira Octava Edición

Una vez más... La Recuperación Económica, su montada chismología, que abarrota los rostros de sonrisas fingidas y repetidas en cada nueva recuperación, ya no calienta a un alma. Por que lo fluctuante, los dibujitos que grafican ascensos y descensos de factores, no dibujan una puta nueva risa en los nuevos niños, arrojados al mundo al ya cansador ¨a lo que venga¨, ni alimentan bocas ni esperanzas nuevas.

Ya gastadas las frasecitas, ya cansado el espectador y el locutor de este episodio repetido, de este sketch fome y burlón, aun así, se atornillan o se clavan como puedan a esta nueva subidita, arreglando una puerta, haciendo un rico almuerzo, o una loca excepción. Sumándose de algún modo a este vaivén económico en alza momentánea que entusiasma a cada santurrón o bribón de este planeta economicista y repetitivo como columpio o trapecio, que te recoge sin salvarte y te arroja sin soltarte.

Bien vengamos entonces el repunte, el alza, la recuperación económica mundial, y gocémosla no importa. Que no te gatille el desazón de las crisis, fachadas tan bien ensayadas y perfectas, no te sientas colmado. Mientras aun tengamos en crisis nuestras certezas, nuestras almas y nuestros porvenires, seguiremos en el columpio, viendo pasar los paisajes imaginarios y fantásticos que dibujamos en el aire del vaivén, sintiendo la velocidad hacia adelante y el vacío hacia atrás
igual que cuando niños en la plaza.

La Historia de Don Ramón

Don Ramón y su esposa, durante muchos años fueron almaceneros, de ahí eso de Doña Elsa y Don Ramón, en Abril de 1996 como muchos otros, debieron cerrar el boliche, al quedar sin trabajo, sin nada, Don Ramón a los 62 años, buscando contención, comenzó un secundario nocturno, terminando esto en Diciembre del 98, ahí, en el colegio, encontró la poesía, cuando sólo tenía escrito siete poemas ante la necesidad que siempre tiene cara de hereje, comenzó a venderlos en el subte "D", esto fue en Enero del 98, desde entonces, gracias a Dios, a Metrovías, al Personal y a los Pasajeros este ha sido su medio de vida.
Don Ramón firma como Ramón de Almagro, pues vive en ese barrio desde hace más de 60 años, pero en realidad nació un 10 de Abril de 1934 en Arrecifes, ciudad del Noreste de la Provincia de Buenos Aires.


Jazmines en Buenos Aires

Es Noviembre y los jazmines
han llegado a Buenos Aires,
con un aroma dulzón
van invadiendo las calles.
En cada esquina hay un niño
que los vende porque sabe
que toda mujer espera,
que todo hombre regala,
que con muy pocas monedas,
se puede alegrar el alma.

Hoy los chicos de la calle
ya no mendigan, trabajan
los ramitos de ilusión
les dan pan para la casa
y unos bolsillos alegres
donde las monedas cantan.

Con el aroma dulzón
se va apagando la tarde
y en cada mesa tendida
un vaso con flores blancas
nos dice que nadie olvida,
que hay un regalo en el aire,
que es Noviembre y los jazmines
ya perfuman Buenos Aires.

Me han tirado esta Mañana

Me han tirado un beso esta mañana
Me lo enviaron los labios de un niño
Y tú sabes cuanta sed hay en mi alma
Por una simple muestra de cariño

Me han tirado un beso esta mañana
Y mira como influyen estas cosas
Que mi aburrido día de semana
De golpe se llenó de mariposas

Poema del Olvido

Tú puedes olvidar y los recuerdos
Se pegan a mi piel, como un castigo

Tú puedes olvidar, yo sólo vivo
Añorando el querer que se ha perdido

Tú puedes olvidar y a cada noche
Mil vueltas yo le doy buscando olvido

Tú puedes olvidar. ¡Ay si pudiera!
Olvidar como tú... sin un suspiro.

La Pobreza


Estoy pobre de palabras
para hablar de la pobreza,
mal que a mucha gente
hoy en el mundo afecta.

Siempre los curas predican
que son el tesoro de la iglesia,
pero todos debemos pensar
en una caridad manifiesta.

Se gasta tanto dinero
en programas de defensa,
que podrían alimentar
a muchas bocas hambrientas.

Uno se queda pensando...
a dónde van las promesas,
que en cada elección los políticos
dicen que van a someterla.

Sigo buscando en los libros
sin hallar la respuesta,
cuánto tiempo seguirán esperando
los niños con sus bocas abiertas?.

LENIDA